Jornada de pintura en Salas: arte, tradición y buena compañía

La salida mensual de Acuarelastur correspondiente al mes de abril tuvo lugar en Salas, una preciosa villa situada en el interior de Asturias, conocida por su riqueza patrimonial y su encanto rural. La jornada coincidió con un evento muy especial: la esperada pesca del Campanu en el cercano río Narcea, lo que atrajo a numerosos visitantes a la zona y aportó un ambiente animado y festivo a la localidad.

La mañana comenzó con un paseo tranquilo por el casco histórico de Salas. Nos dejamos llevar por sus calles empedradas, sus casonas de piedra, su torre medieval y los rincones llenos de historia y carácter. Una vez explorado el entorno, cada uno de los socios eligió su lugar preferido para instalarse con su caballete, y comenzar a captar en acuarela la atmósfera del lugar.

La presencia de acuarelistas pintando al aire libre despertó la curiosidad de muchos viandantes, que se acercaron con interés para observar de cerca nuestro trabajo. Algunos conversaron con nosotros, otros simplemente contemplaban en silencio, y hubo incluso algún compañero que logró vender su obra plein air a un visitante entusiasta, todo un reconocimiento espontáneo al valor de lo hecho en el momento y con pasión.

Uno de los momentos más entrañables del día fue la participación espontánea de algunos niños del pueblo. Con toda naturalidad, se acercaron atraídos por los colores y los pinceles, y no dudaron en unirse a la experiencia. Les prestamos material y, con mucho entusiasmo, se animaron a probar la acuarela por primera vez, compartiendo con nosotros el placer de pintar al aire libre.

Después de una intensa mañana de trabajo artístico, nos reunimos todos para compartir una agradable comida en grupo. La sobremesa fue animada, llena de anécdotas, comentarios sobre las obras del día y espontáneos sketches. Algunos socios, con energía aún por gastar, aprovecharon la tarde para explorar los alrededores, descubriendo otros rincones con potencial pictórico que quizás queden para futuras visitas.

Fue, en definitiva, una jornada completa: inspiradora, productiva y muy enriquecedora tanto a nivel artístico como humano. Salas nos regaló paisajes, historia y momentos de conexión, y nosotros, a cambio, dejamos nuestras miradas plasmadas en papel y en el recuerdo compartido.


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