El pasado sábado 21 de marzo, un grupo de alrededor de 20 personas nos desplazamos a Cudillero con el objetivo de disfrutar de una jornada de pintura al aire libre. Nos acompañó un día claro y soleado, perfecto para recorrer sus rincones y trabajar con calma. La afluencia de visitantes era notable, con numerosos paseantes que llenaban de vida las calles y miradores del pueblo. En este ambiente tan animado, cada participante pudo desarrollar su obra con total libertad, dando lugar a una colección de acuarelas diversas, variadas en estilo y enfoque, pero todas ellas inspiradas por el mismo paisaje único.
A mediodía hicimos una pausa para comer todos juntos en el restaurante Centro 2, donde disfrutamos de una comida muy agradable. La calidad de los platos fue excelente y el trato recibido por parte del personal fue cercano y atento, lo que contribuyó a hacer aún más especial la jornada.
La villa de Cudillero se asienta en un profundo barranco formado por el río Piñera antes de desembocar en el mar Cantábrico. Su característico “Anfiteatro”, donde vivían los pescadores, surge de un meandro del río que rodea el monte de la Atalaya, creando un espacio en el que las casas se disponen de forma escalonada siguiendo la pendiente natural del terreno.
El núcleo urbano, ya prácticamente definido en el siglo XIX, se organiza en torno a este anfiteatro y a la vía principal de acceso, la antigua Cai, con edificaciones también en desnivel. Entre ambas zonas se articulan pequeñas plazas que concentran la vida pública. La evolución del pueblo ha sido limitada, debido a la escasez de espacio, centrando su crecimiento en la densificación y renovación de construcciones ya existentes desde épocas anteriores, algunas de ellas con orígenes medievales.
A continuacion compartimos algunas fotos de la jornada y obras realizadas



































